Capítulos 2: Nuestra Vida
Llegué a casa realmente cansado, había sido un día agotador en verdad, vivía en un pequeño apartamento, no era la gran cosa pero disfrutaba pasar esos días allí aunque fuesen solos. Hacia clases a personas que necesitaban relajarse, era entrenador y coreógrafo en realidad, no me molestaba decirlo pero siempre me llamaban la atención de que no era la gran cosa pero yo estaba orgulloso de serlo, era una actividad y profesión que me gustaban.
Buscaba comida en aquella pequeña alacena, me daba cuenta de que días habían pasado desde que no iba al supermercado, reí por mi forma de ser tan distraída, nunca pasaba esto aunque últimamente lo hacía, dejaba las cosas olvidadas y salía corriendo hacia el trabajo.
"Masuda Takahisa, un día de estos olvidaras la cabeza y no podrás hacer nada más"
Reí con esa ridícula frase y me recosté en la cama, siempre imaginaba que algo interesante podría suceder, mi abuelo siempre contaba las mismas historias, que debíamos de creer en la magia, pensaba que estaría durmiendo uno de estos días y un pequeño ratoncito aparecería mostrándome un camino pero antes de seguirle intentaría matarlo o algo asi, siempre pensaba las mismas cosas, cuentos diferentes, historias que cambiaba tan solo con recordar ciertas escenas interesantes y asi es como las horas pasaban y terminaba profundamente dormido.
Ese día en particular había salido un poco tarde del trabajo, no pensaba que me emocionaría tanto bailar y gastar mi tiempo en ese tipo de cosas, estaba duchándome cuando recordé de la nada que había olvidado ir a la biblioteca a leer, ya era mayor de edad pero tenía esa costumbre de ir a hacerlo para despejar mi mente cuando más lo necesitara. Me sequé rápidamente y salí con prisa de mi lugar de trabajo, no quería llegar tarde, una pequeña esperanza había en que algo bueno sucedería, sentía mi corazón latir deprisa cuando al fin llegué allí, el propietario siempre me saludaba cuando pasaba a leer.
Se preocupó al verme tan sudado pero me tranquilizó diciéndome que me esperaba en realidad, le sonreí dándole las gracias mientras que iba enseguida a la sección para niño, cogí con delicadeza aquel libro, leyendo de forma apasionada cada una de sus páginas, estaba realmente emocionado hoy por poder leerlo pero al llegar al final no había nada allí.
"Quítate esos pensamientos de la cabeza"
Reí diciéndome una y otra vez aquellas palabras, por más que creyese a veces perdía realmente la esperanza de que alguien leyera o e contestara aunque fuese aquel pequeño comentario, estaba algo esperanzado peor como siempre eran supersticiones mías. Dejé aquel libro en ese estante peor cuando iba saliendo el propietario me detuvo, me dio una pequeña hoja de papel que estaba metida en un cuento en particular, "La cenicienta"
“Para mí, cenicienta es el cuento donde yo me siento reflejado, te has preguntado que hubiera sido de cenicienta si nunca la hubieran ayudado a salir de aquella habitación… También siento que esta historia me hace sentir que la vida puede cambiar, si fuera un cambio del destino también creo que cenicienta hubiera sido feliz con aquel príncipe... Pero has sentido que falta algo… siento que aunque volviera escribir la historia volvería a juntar al príncipe con su amada… ya que el amor es el único que une las fronteras. Tú ¿Crees que el amor hace más fuerte a la persona, que tipo de amor hay entre el príncipe y cenicienta?"
Sonreí tan solo en leer esas palabras, no esperaba que nadie me respondiese con ese tono de pasión y de buscarle otro tipo de final a aquella perfecta historia de amor, paseaba mi dedos por esas palabras que tanto llamaban mi atención, era mi turno de responder a la incógnita de aquel perfecto "Extraño".
"Varias veces me he preguntado lo mismo, que escena cambiaria, que pasaría si esto lo cambiase por otro tipo de situación o final pero como dices no dejaría de ser perfecta, ellos se encontrarían en aquel baile, bailando debajo de miles de estrellas a pesar de que no son iguales y de situaciones diferentes. Él la amaba por su sencillez, la buscaría a pesar de encontrarse de que fuese una simple sirvienta ... seria dificil cambiar el concepto pero el amor a distancia y el "creer" en que todo puede cambiar me hace pensar ... ¿Alguna ves algo asi podrá ocurrirnos si no dejamos de creer?"
Doblé esa pequeña hoja dejándola en una escena en particular de el cuento, cuando cenicienta se encuentra finalmente con su príncipe. Salí más relajado de allí, era tiempo de volver a casa aunque empezó a llover, el tiempo se suponía que no sería de esa manera, me apresuré hasta llegar a un supermercado, era ya bastante tarde, revolví un poco mi cabello mientras que ingresaba para comprar algo para la cena, comería un poco de ramen y unas gyozas, pagué de inmediato pero aun no dejaba de llover, tendría que hacer una maniobra rápida para poder llegar a casa peor al darme cuenta había una persona a mi lado, un chico un poco más bajo, era joven y de estábamos en la misma situación, mirando aquellas nubes realmente grises, le escuché suspirar por un momento y le mire preocupado pero solo sonreí dándole algo de seguridad mientras que esperábamos que pasara esta sorpresiva lluvia.

Otro día que me despertaba de mal humor, creo que ya era parte de mi ser mister enojón como me decía mi madre , es que tan solo sentir que esa mujer con permiso de mi madre llegaba y se metía a mi cama me fastidiaba, llevaba más de una semana durmiendo en el sillón, la odiaba no quería nada con ella pero como ser el único hijo del señor importante me habían impuesto a la fuerza una prometida, pero qué más da mi vida es un desastre, ya no soy feliz con nada lo único que quiero es irme de mi casa y respirar profundo pero el maldito compromiso que me tiene aferrado a ser infeliz.
Vivía con mi madre hace más de 20 años en un sector acomodado de Tokio, siempre fui a los mejores recintos educacionales más acomodados de esta ciudad, pero nunca me gusto siempre quise ser yo .
Como todos los días mi rutina era levantarme y ser el hijo ideal del señor diputado, ya mi vida no era la misma , nunca conseguí una novia , no porque me gustaran si no que nunca hubo una mujer que me llene me siente complacido , mi madre hace una semana me impuso que me debía casar, no lo creía soy demasiado joven para casarme más encima sin amor, odio que cada palabra mía no sea respetada, quiero irme lejos , ser alguien feliz , quiero conocer a la persona que me haga feliz, lo único que me hacía feliz era ir a la biblioteca antigua todos los días para leer el cuento hermoso de la cenicienta, quiero vivir con ella conocer a su amor de toda la vida , ahora rogaría por que apareciera la hada madrina y me concibiera un deseo –“Me golpeo mi cabeza – Que cosas piensas Tegoshi ”-me dije a mi mismo.
Luego de vestirme y salir escondida de esa casa, me fui dirigiendo aquella biblioteca que ya hace más de una semana era mi pequeño escondite donde no me conocían y me sentía relajado.
Me acerco y saludo al propietario , felizmente comienzo a tararear una pequeña parte de una canción infantil que recordé , no podía creer que en este lugar era yo el verdadero yuya , no el que todos creían ,el soñador , el místico- sonreí al recordar aquella melodía, despierto de mis pensamiento ver que no estaba el cuento , me asusto porque me tenía que pasar esto , pero me doy cuenta que estaba encima de la mesa ,me sentí aliviado al verlo, sentirlo ya era mágico, no sé por qué razón abrí aquel libro en la página donde cenicienta se encontraba con la hada madrina comienzo leerlo y al dar la vuelta la página aparece una pequeña nota- No podía creer que me habían respondido mi amigo de cuento como pensé, lo abrí rápidamente y comencé a leerlo:
"Varias veces me he preguntado lo mismo, que escena cambiaria, que pasaría si esto lo cambiase por otro tipo de situación o final pero como dices no dejaría de ser perfecta, ellos se encontrarían en aquel baile, bailando debajo de miles de estrellas a pesar de que no son iguales y de situaciones diferentes. Él la amaba por su sencillez, la buscaría a pesar de encontrarse de que fuese una simple sirvienta ... seria difícil cambiar el concepto pero el amor a distancia y el "creer" en que todo puede cambiar me hace pensar ... ¿Alguna vez algo asi podrá ocurrirnos si no dejamos de creer?”
Al leer aquella frase inevitablemente comenzaron a caer lágrimas, yo quería que mi vida cambiara que llegue una hada madrina y me saque del hoyo profundo que me estaba metiendo, sin razón comencé a escribir.
“Querido amigo de la cenicienta, perdóname por haberte colocado un sobrenombre pero creo que somos los pocos que con este cuento nos relaja, y a tu pregunto si algo asi podrá ocurrirnos si no dejamos de creer, la magia de creer en aquello sentimiento de que podrá suceder, yo creo que sí, lo hermoso de la vida es creer que algo mágico sucederá.
Te ha puesto pensar que sería tu vida con un hada, yo si sería hermosa y feliz”- termine de escribir y la selle muy bien, ya me sentía mucho mejor, mi lagrimas habían parado creo que me alivio ver que alguien me haya respondido.
Comienzo a observar por la ventana que ya era hora de retirarme, guardo el libro donde estaba y salgo feliz caminando.
En mis pensamientos llegaba una pequeña imagen de dos niños corriendo bajo la lluvia, mojándose sin preocupación de alguna cosa- Sentí que mi destino era encontrar aquel niño con el que mis pensamiento volvía hacerme recordar.
Comienzo a darme cuenta que comienza a llover muy fuertes, por lo visto no iba parar, estaba en plena calle con ropa de verano, corrí y corrí hasta encontrar un pequeño supermercado y me quedo parado viendo como caen las gotas de lluvia.
Siento una pequeña sensación en mi cuerpo y miro al lado, veo a un joven un poco más alto que yo, viendo llover – En ese momento me pregunte como dos idiota se divierten ver llover no lo sé, lo seguí observando, por alguna razón mi corazón latía de una forma inexplicable, lo comencé a observar mucho más, lo necesitaba algo me decía que lo vea muy bien.
Sin darme cuenta me mira y sonríe, inexplicablemente me sonroje, porque motivo no lo sé, que me pasa porque un desconocido me coloca mi sentidos revueltos, dios Tegoshi reacciona debes volver a casa y vivir esa vida impuesta por otras personas.